Pocas cosas me molestan tanto como gastarme el dinero comiendo en un restaurante y pensar que estaría mejor en mi casa.
Esto es lo que me ha sucedido comiendo en el mítico 4gats, la verdad es que nunca lo había pisado debido a su precio, aunque he de admitir que no es tan caro, y tras mi experiencia no lo volveré a pisar. Primero fui a desayunar, una torrada de jamón y un zumo, pues en algo tan simple tengo que decir que no acertaron, el jamón estaba muy bueno, pero es que a 12€ la torrada solo faltase, en lo que no acertaron es en el pan con tomate ya que había mas tomate que pan y mira que es sencillo preparar una torrada. A la hora de comer la cosa fue de mal en peor, escogí el menú de 16€ no es un mal precio pero esperas algo mejor que del típico menú del día a 8€ pues no fue así. De primero Lasaña al microondas, plato caliente y lasaña fría que dejaba mucho que desear y de segundo trucha con baicon, se dejaba comer pero tampoco estaba para tirar cohetes, el postre una mouse de chocolate superada por cualquiera que compres en el supermercado. Por último mencionar lo peor de todo, el servicio era un completo desastre, camareros antipáticos con cara de perdonavidas que más que servirte te dejan el plato en la mesa como si fuera el cuenco del perro, realmente una falta de educación tremenda. Me entristece mucho pensar que un lugar tan mítico se haya echado a perder de esta manera puede que sobrevivan con los cuatro turistas pero tener un buen nombre y una historia no justifica esta mediocridad culinaria que además inevitablemente nos representa y ofrece una imagen de Barcelona que no merece ya que afortunadamente esta es una ciudad plagada de muy buenos restaurantes que luchan por mejorar su calidad día tras día.
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